miércoles, 1 de septiembre de 2010

Poemas - Fernando TORRES VICO

Escribir un poema

Lo primero, sin duda
es contener
este nerviosismo
que es un gigante
o un molino.
Después escuchar
la sonoridad
de la noche
como un gran estruendo
en el vacío,
acercándome sentimientos
perfumados
de romero y tomillo.
Luego esta el verso,
ese verso preliminar,
convicto de pasión,
refinado, renovado y limpio.
Y el poema
va adquiriendo
visión panorámica,
inmensidad, vastedad,
como un amanecer
en tus brazos,
mi amor.
El poema va espaciándose
tranquilo
bajo un cielo enrarecido
mientras
las palabras, el verbo,
algo espectral
va haciendo
su camino.
Y eso es todo
quizás
alrededor de las ideas
se ciernen
miradas cautivas...

***

Retorno uno

Silencio, soledad…
Algo me queda
en mi triste alma,
cuando  acometo
el angosto sendero
de mis recuerdos…
Elijo esa explanada
de la mezquitas
donde te robe
la última caricia…
Pero es este momento,
ahora, en este instante,
de aturdimiento sideral
mis agónicas lágrimas
me elevan
hacia tu figura…
He aquí tu presencia
que me es más dulce
que mil panales de abejas…
Ésta es la prolongada agonía,
el estimado llanto,
de los sueños…
Oigo tu voz,
escucho como nunca,
tu bendito verbo,
en el eco desierto
de mi corazón.
Y estas escenas
que tiernamente siento
hoy, ahora,
por el  erial
de mi memoria,
cuanta felicidad
en el pasado sostuvieron...

***

Retorno dos

Quiero hallarte,
busco el reguero
de otros tiempos,
el anhelado nosotros
selva intrépida
del tú y el yo.
Evoco despacio
las verdes señales
de tu cuerpo…
Recorro suavemente
el vestigio
de nuestro amor.
Y me pregunto:
¿Qué nos paso?
¿Por qué ocurrió?
¿Qué sucedió?
Con la alegría,
con la complicidad,
con la pasión,
con los sueños compartidos…
Que nos habitaron…
Y lloro…
como un bebe indefenso,
en la habitación 448,
de aquel inhóspito hospital.
Y lloro.
…Y sigo llorando
como si nunca
hubiese hecho
otra maldita cosa…
Y lloro…

***

Retorno tres

La humedad
de mi vida
se ha secado
por el intenso calor
de tu ausencia…
Miro la película
de nuestro amor,
escucho su melancólica
banda sonora…
Y hallo el miedo
de la soledad
atenazándome
hasta dejarme mudo…
Mi corazón, mis riñones,
mis entrañas, mi alma,
que te necesitaban,
que te necesitan,
Tienen frío,
tienen miedo,
ese pánico frenético,
al desconcierto.
Ya no sonríen
como antaño…
Me sumerjo
taciturno en la pena,
y no tengo valor
para abandonarla.
Ha sido la vuelta
de tu mirada…



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