martes, 29 de diciembre de 2009

JORGE HERAS – El constructor de paisajes



 Día de apatía, Ives Tanguy, 1937

EL CONSTRUCTOR DE PAISAJES

“Mi vocabulario se resiente. Hablo un lenguaje de escombros en el que conviven los soles y los cascotes. Pues adjunto igualmente las migas multicolores de las ciudades. ¿No me habéis visto nunca ligando con los suburbios?”

                                                                                                   Louis Aragon

Se descolgaron cornisas blancas del extremo de tus ojos
Desgastados ya de tanto como los miro

Querían recogerse en un tuétano molido a palos que había sobre un escorzo de la luna

La luna se descolgó del cielo a través de un cable de ascensor para derramarse sobre el cadáver de un rascacielos

Se licuó a sí misma talando su nocturno y del infarto eyaculó un pie atado a su muerte por líneas de sangre

Yo quería llegar a través de la cornisa hasta el apartamento contiguo

¡Yo quería la luna!

Me encontré en la cornisa con uno de mis poemas

Nos miramos como dos extraños se miran y creen conocerse de algo

Este tío me suena...

Yo me desplacé con pasitos cortos buscando la ventana del apartamento de al lado

El poema se fue lanzando telarañas de un edificio a otro

De repente oí voces

“Cariño el champán ya estará frío sácalo de la nevera” dijo una mujer y la voz me resultó  familiar

"Nena qué bien te sienta el collar de diamantes desnuda” replicó un hombre y su voz me era desconocida

Moscas rondaban la sequía apostada como para siempre entre sus piernas

La sequía de hacer volar un avión de pasajeros entre estas cuatro paredes

Ahondaré en tu cuerpo con un cristal de espejo roto buscando las raíces más originales de una estrella de cine

¡Ese maldito avión me volverá loco!

Hendiré el filo de este puñal improvisado en tu cuerpo hasta que las cornisas blancas me devuelvan los grados más altos de agosto y prendan tu desértica vagina multiplicando su sequía al infinito

Este episodio de volar con los pies enraizados en tu fajo de billetes arrugados que huelen ya a semen

En tu collar de diamantes que huele ya a semen

Avión que es una cuneta decorada con buitres de piedra

El productor de cine se abotonó la bragueta del vaquero mientras sonriendo te decía lo bien que  lo había pasado

Esta cornisa blanca se descuelga de tus ojos azules

El productor de cine alisándote el pelo te susurró al oído palabras que moscas rondaban

Y la cornisa blanca se descuelga del todo de tus ojos y a ésta le acompañan otras

Me queda tu imagen en el trozo de espejo

Me queda la sangre

Las cornisas llegaron al bosque en su caída y de él no quedó nadie

Soy un montón de sangre

Soy sangre que evacuó ya el cuerpo

Y una actriz me bebió confundiéndome con vino

Dolió mientras me tragaba  

Dolió más cuando de asco su cólico me devolvió sobre el agua sucia de un retrete

Nunca quise descolgarme de tus ojos azules

Me así de esa cornisa con todas mis fuerzas

Entonces el productor de cine dijo “Tienes algo en el ojo” y al soplar me voló a la ruina del bosque haciéndome sangre

Un derrame de luna por el piso de la farmacia

“Éste es el boquete más grande que haya hecho jamás en el extremo del mundo” dije

Mi estómago doliéndome por fuera aplaudió entonces y me dijo “Vienes de destruirte”.


Inacabado (“poème abandonné”).

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