lunes, 30 de marzo de 2009

La mosca

¿Qué se propone uno con la filosofía? Enseñar a la mosca a escapar del frasco.

Ludwig Wittgenstein


Berta miro sin mirar, con la mente vacía de pensamientos, pero justo cuando su mirada iba a traspasar el objeto observado, vio  que dentro su botella de agua  revoloteaba una mosca.

La visón fue fugaz, sus movimientos rápidos, se levanto y dijo: Esto parece sacado de un cuento de Cortazar. Ningún compañero la escuchó, faltaban unos minutos para poner fin a la jornada laboral de ese día.

Con gesto enérgico vació la botella en el inodoro, tiro de la cadena, enjuagó varias veces  la botella y se lavo las manos mirándose al espejo, que le devolvió su imagen levantando las cejas y los hombros.

De vuelta a casa, sentada en un vagón del metro observaba a las personas que entraban y a las que  salían, con una mirada  que se deslizaba sobre ellas,  acariciando los rostros vistos sin llegar a prenderlos.

Hacía calor, ya habían empezado los rigores del verano madrileño. Cerró los ojos dejándose mecer por el vaivén del tren y una fotografía se posó en su mente a la vez que una mosca se empezó a pasear por su brazo.

La imagen interior le producía cierta inquietud : una botella de agua por la mitad en la que revoloteaba una mosca sin rozar el agua.

¿Cómo caíste en ese agujero? Hay poco aire para que sobrevivas y  no sabes nadar, he visto infinidad de moscas flotando muertas en infinidad de aguas, tu espacio es pequeño, corto tu tiempo. ¿Por qué has entrado? ¿Para indagar? ¿Para coger un ultimo soplo de aire de mi botella? ¿Para morir? Caíste en una trampa mortal y vagarás por las cloacas de la ciudad hasta donde un movimiento enloquecedor te lleve. Quizá vuelvas a ver la luz pero no vuelvas a meterte en una botellita de agua, que la muerte es mas lenta que la de un golpe de periódicoZas… Y cayó muerta en el suelo del vagón de metro, la pisarían, la barrerían, la arrastrarían , vagaría muerta o quizá sólo herida por las cloacas de la ciudad hasta donde un movimiento enloquecedor la llevara.

Berta llego a casa y después de comer cayo en un duermevela : dos fotografías en blanco y negro vinieron a su mente y  le obligaron a levantarse y prepararse un café para olvidar el desasosiego: una mosca muerta o quizá solo herida en el suelo de un vagón de metro,  otra mosca  dentro de una botella de agua intentado vivir o quizá morir.


CRISTINA PUMAR


(Dibujo de Augusto Monterroso)



1 comentario:

la-nata-contra-el-vidrio dijo...

Relojeamos la muerte ajena(o la posible), como si fuéramos entomólogos o sea una especie no humana pero humana.Leemos en escaparates la agonía de otros pero cómo ignoramos a la propia, casi nos vemos fotografiados como criaturas no agónicas.
Saludos de xavier.