miércoles, 14 de enero de 2009

Poemas de Álvaro Arroyo

El anochecer                               

Ni este mundo ni yo tenemos ya remedio

pero caeré diciendo que era buena la vida.

(Félix Grande)


Estuve un rato mirando la luz

y el tiempo, escuchando

una música pasada de moda.

Mientras cerraba los ojos 

unos segundos pensando.


La soledad invadía el cuarto,

cortada por alguna voz

de la calle. Estaba

tumbado e inerte

sobre el tresillo del salón.


En el cielo una estrella

se afianzaba sobre

la oscuridad limpia.

La luz artificial se colaba

por la ventana con la calma

de un anochecer.



Dedicado a un cuco      

¿Qué pedís, que no escriba o que no viva?

Haced vos con mi pecho que no sienta

que yo haré con mi pluma que no escriba

(Lope de Vega)                     


El querido cuco ha volado.

Su pensamiento te persigue,

la soledad aumenta.

Echa de menos el té

de algunas tardes.

La estrella le ha abandonado

varios días, varias tardes, una noche.

Se siente la lejanía

en el solitario corazón.

Es algo especial

para su alma extraviada.

Arrastra la melancolía

entre el pecho y la espalda.

Desvía la angustia, muele la rabia

el cuco amable y bondadoso.               



El cuco volando                                         

Dedicado a un cuco especial


El amor me viene rondando

desde ayer hasta hoy.

El pájaro amante da vueltas

en mi cabeza, se aleja

y se acerca silencioso.

Me ha llegado el afecto

de mujer con su olor limpio

y extraño...

El amor es todo y nada.

¡Que no me falte el cariño

en esta vida que es nada!


Hambre de primavera, 

hambre de la brisa

y el viento que tiene mi amante...

Sueño con el cielo y los árboles

los prados y las vacas....

Pienso en los trigos y las amapolas

y después siempre el cuco cantando.             


El afecto


I

Te quiero porque te quiero.

Aunque diga: te quiero

y no sé por qué...

La luz ilumina los ojos,

los labios y la piel.

La claridad entra gozosa

en mi ventana al alba

silenciosa. El olor a nuevo

día inunda la sala

y la piel desnuda.


La tertulia placentera

de anoche se ha diluido

en la oscuridad cálida

en el sueño mezquino

que rápido se desplaza.


Me llegó ayer el cariño.

Digo sí a tu amor...

Mi amor es cierto...

La luz que se refleja en la cara

va directa a mi alma..

Al alma dañada.



II

He visto una cara delgada,

 ojos oscuros y trasparentes,

labios de tentación y piel clara.

He visto unos muslos

y piernas privilegiadas.

Un cuerpo de formas sublimes,

un rostro lozano.

He visto la belleza de mujer

reflejada en mi alma.



ÁLVARO ARROYO


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