miércoles, 14 de enero de 2009

Halcones sin plumas, de Raquel Zarazaga

HALCONES SIN PLUMAS

(Los niños de la Intifada)

 

Hay cazadores y leones

bajo la apariencia de muchachas delicadas.

Se arrastran  luchando

y son hijos de la carnaza de la guerra.

Casidas del amor místico  

IBN ARABÍ

 

No tenemos nada.

Sólo sangre.

Sólo carne.

Sólo piedras.

Esta vida y la otra.

 

Los hijos de la familia del arado,

los nietos de la viña y las palmeras,

camaradas del sol,

no abandonan las ruinas.

 

Sobre la corteza de un olivo

quisieran grabar sus secretos

pero el retablo de su drama no encuentra

más que casas dinamitadas,

hombres en las prisiones,

tumbas…

Crecen deshojando las flores

en las que resucitan

los que murieron en su tierra.

Las palabras de los poetas

no protegen de la metralla,

escuecen en las heridas.

 

Palestinos sus ropajes,

los ojos tatuados de penas,

con el aliento contenido,

los niños sin canciones quisieran escapar

al  asedio de su desgracia.

 

 

Pero saben que son guardianes

del alma de la miel,

de la higuera y del olivo

y cada noche juran

que no volverán a llorar.

 

Les devuelven las casas

piedra a piedra

a quienes se las derrumban.

 

Entre la desnutrición y la ira,

sueñan oscuro.

 

Ya no sabemos

dibujar golondrinas

pero no se secará nuestra voz.


RAQUEL ZARAZAGA

De su libro inédito "EL GRANO DE TRIGO"


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