jueves, 18 de diciembre de 2008

no se iba a preocupar ahora por eso

Domingos amaneció ese día y, como solía ser habitual en el poblado angoleño, no tenía nada que llevarse a la boca. No se iba a preocupar ahora por eso; los cuerpecillos de sus cuatro hermanos menores, dejaban entrever graves amputaciones, que corrían el riesgo de infectarse trayendo la muerte y el disgusto a ese hogar pobre y desdichado.


Su padre había muerto en Luanda en un tiroteo entre el partido gubernamental y el movimiento rebelde; y todavía no lo habían superado, cuando hacía dos días había fallecido la madre, afectada de SIDA.


Así fue cómo Domingos se hizo mayor de golpe y había aprendido todo sobre el negocio de los diamantes a sus once años de edad. Rezaba por no ser detenido, aunque… No se iba a preocupar ahora por eso.

 

Está empezando a llover y esto les asusta, sobre todo porque hacía unos meses fue la lluvia la que destruyó miles de hectáreas de tierra en el lugar. La situación alimentaria del país era muy pesimista, ya que habían subido los precios de los cereales más básicos y la bajada de la producción agrícola era apabullante.

 

Los diamantes que tanto le costaba conseguir financiaban que siguieran combatiendo las facciones rebeldes, pero lo que realmente importaba a Domingos era que él y sus hermanos se mantuvieran y podrían comer. Tenía que llevar hoy unos cuantos diamantes a un comerciante de la zona, para que los introdujera en el mercado, y ya nunca se supiera si eran lícitos o no, una vez pulidos y afinados.


 El dilema de Domingos crecía. Si seguía jugándose la vida y recogiendo los preciados minerales, ayudaba a que los rebeldes siguieran armándose y ampliaba el conflicto; y si no lo hacía su familia que dependía de él totalmente, desfallecería y moriría en las más pésimas condiciones.


PILAR ANA TOLOSANA


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