miércoles, 29 de octubre de 2008

Lo que siento cuando no siento

por Pilar Ana

Podría ser que éste no fuera mi lugar, que no debiera estar aquí. Que todo lo mío pertenezca a otro y lo que hoy estoy tocando sea efímero de verdad y no deba asumir que me corresponde.
Si todo fuera de prestado debería temer no estar haciendo un buen uso de estos tributos que me aseguran otros dones preciados,por los que sólo puedo sentirme agradecido.
La prueba más clarividente es que el cuerpo, ya de por sí, sin que nosotros se lo podamos prohibir, nos hace respirar, nos hace coger aire y volver a echarlo luego. Una vez y otra vez y otra. Nadie nos enseña a hacerlo, es como un resorte, como si nuestro aparato respiratorio estuviera institucionalizado.
Y el resto de nuestro organismo colabora en cada paso ofreciéndonos la vida en cada bocanada de aire que apreciamos inconscientemente como si fuera la última; es lo primero que hacemos cuando llegamos al mundo, y lo postremo cuando lo dejamos.
Concluyo con que nuestro papel en la tierra debe ser respirar cuidando a nuestro cuerpo y el de otros para que lo hagan y nunca inferir daño y caer en la contradicción de negación de la existencia a nadie. Desapareceremos en paz, cuando las señales nos digan que nos apaguemos.


No hay comentarios: